10 may 2008

Sindrome del Schoenstattiano Solitario (SSS)


*publicado en Schoenstatt Youth


La Mater nos bendice de mil y un maneras en el transcurso de nuestras vidas, nos va regalando muestras de amor y de afecto en cada paso que damos. Sin duda, Schoenstatt marca nuestras vidas de una forma u otra. Para algunos quizá, se tuvo la fortuna de conocer a la Mater desde pequeños y por influencia de sus padres y/o familia. Para otros, se nos presento más adelante. De una u otra forma, la Mater como educadora que es, nos va formando y preparando para alguna gran misión en su nombre. Siempre con la libertad de llevarla acabo o dejarla pasar.


Dentro de nuestra formación, la pregunta acerca de nuestra vocación se nos presentará tarde o temprano. Al tener la seguridad de que nuestra vocación no es la vida consagrada, vamos cayendo en la cuenta de que la persona que queremos para nosotros tiene que ser alguien especial con quien compartir todos estos anhelos y sueños, todo este amor y pasión, por Schoenstatt, por la Mater. Inmediatamente nos percatamos de que no cualquier persona puede cumplir con ese papel, y que en realidad no será facil encontrar a una persona que tenga ese perfil.


Aún habiendo muchos jóvenes Schoenstattianos, no todos ellos buscan ser “pequeñas Maria” o “pequeños San José”. Solo unos cuantos, privilegiados me atrevo a decir, han sentido ese amor tan profundo, esa vinculación tan especial con la Mater que los lleva a querer verdaderamente santificar sus vidas en las cosas pequeñas de la vida diaria. De esos cuantos, aún menos se atreverán a seguir su corazón en esa búsqueda por la felicidad absoluta; Dios.


Al seguir caminando por la vida, el sentimiento de soledad, a momentos, inunda nuestros corazones, a veces hasta el punto de sentirnos incomprendidos. Siempre tenemos ahí a nuestra querida MTA a nuestro lado, así como también a nuestro Padre Fundador para aconsejarnos. A pesar de ello, humanos e imperfectos como somos, anhelamos un compañero físico para esta travesía que llamamos vida.


Con el pasó del tiempo, las “exigencias” de lo que buscamos encontrar en alguien mas, van en ascenso. Hay momentos en los que nos podremos encontrar con alguna persona que ocupe de momento ese vacío, pero que en el fondo sabemos que no lo llena. Es probable que en un momento decidamos ignorar este sentimiento interior y seguir adelante con una relación. No pretendo decir que no se logrará ser felices con esa persona, pero quizás, solo quizás, no alcanzaremos el potencial de felicidad que pudimos haber alcanzado.


Todas aquellas cosas que deseamos buscar en nuestra pareja, el mundo nos dirá que estamos locos, que es imposible, que nos quedaremos solos. Con esto, habrán momentos de duda, de pánico interior, de incertidumbre… ¿estoy buscando algo perfecto que no existe?


Esa persona perfecta si existe, una persona perfecta para cada uno de nosotros, perfecta para nuestros anhelos, sueños e ideales. Aquella persona que la Mater pensó para cada quién, para que juntos alcancemos la felicidad a través de nuestro servicio a ella y a su Reino. La persona con la que podremos compartir el amor, en nuestra búsqueda constante de la Santidad a través del Matrimonio.


La Mater nos premiará nuestra paciencia, nuestro valor, confianza y entrega. El tiempo y la hora, solo lo sabe ella. Pero podemos estar seguros de que cuando llegue aquella persona, será perfecta para nosotros, exactamente lo que necesitamos y nos ayudará a acercarnos aún más a Dios.Se dice que Dios solo tiene tres respuestas a nuestras oraciones y peticiones,

• Si

• Si, pero aún no es tiempo.

• Hay algo mejor para ti.

No estamos solos, en todo el mundo hay incontables personas que llevan con ellos este sentimiento.

Animo hermanos!

Los quiere,

Alan Cabello

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